Abro mi ventana al día.
Tímidos azules asoman
entre brillantes nubes
y nubes grises.
Vuelan, silenciosas,
enloquecidas golondrinas
sin rumbo.
La ciudad no ha despertado,
pero todo está listo.
Será un día más de silencio,
haré lo que tenga que hacer,
esperaré, por si acaso,
sin esperanza de que algo acontezca.
Ya no hay caminos,
sólo queda estar... ser.

M.R. Comas (7-junio-2011)